Resumen
Los obesógenos son compuestos que alteran la función y el desarrollo del tejido adiposo o el metabolismo de lípidos normal, llevando a un elevado riesgo de obesidad y enfermedades asociadas. Es bien establecida la evidencia de los efectos adversos de los obesógenos industriales y agriculturales, tales como el tributilo de estaño, bisfenol A y otros contaminantes orgánicos. Pruebas recientes sugieren que el consumo alto en grasas durante la gestación favorece la obesidad y aumenta el riesgo metabólico en los hijos, pero se desconoce sobre los efectos de otros posibles nutrientes obesógenos. Durante los últimos 30 años, el aumento general del consumo de fructosa en la dieta se asocia con metabolismo crónico, desórdenes endocrinos y cambios en los hábitos alimenticios que favorecen la obesidad. En esta perspectiva, examinamos la evidencia vinculada al alto consumo de fructosa con metabolismo alterado y obesidad temprana. Revisamos la evidencia que propone que la alta exposición a la fructosa durante períodos cruciales del desarrollo del feto, neonatos e infantes, puede actuar como un obesógeno al afectar para toda la vida la función neuroendocrina, el control del apetito, los hábitos alimenticios, la adipogénesis, la distribución de la grasa y los sistemas metabólicos. Finalmente, estos cambios inducen a desarrollar obesidad a largo plazo y se asocian al riesgo metabólico.Abstract
Obesogens are compounds that disrupt the function and development of adipose tissue or the normal metabolism of lipids, leading to an increased risk of obesity and associated diseases. Evidence for the adverse effects of industrial and agricultural obesogens, such as tributyltin, bisphenol A and other organic pollutants is well-established. Current evidence suggests that high maternal consumption of fat promotes obesity and increased metabolic risk in offspring, but less is known about the effects of other potential nutrient obesogens. Widespread increase in dietary fructose consumption over the past 30 years is associated with chronic metabolic and endocrine disorders and alterations in feeding behaviour that promote obesity. In this Perspectives, we examine the evidence linking high intakes of fructose with altered metabolism and early obesity. We review the evidence suggesting that high fructose exposure during critical periods of development of the fetus, neonate and infant can act as an obesogen by affecting lifelong neuroendocrine function, appetite control, feeding behaviour, adipogenesis, fat distribution and metabolic systems. These changes ultimately favour the long-term development of obesity and associated metabolic risk.
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